Pasos para organizar una Asamblea Popular
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Sobre la discusión política e ideológica en San Ramón

(A manera de respuesta al artículo
del compañero Óscar Barrantes)

Para realizar un análisis adecuado del actual movimiento social en este país, creo que se debe partir de la diversidad y heterogeneidad de quienes participamos en el movimiento contra el mal denominado TLC con los Estados Unidos.  Y cuando hablamos de pluralidad, significa la participación de diversas corrientes políticas e ideológicas, por lo que siempre he sido partidario de la profunda y serena discusión política e ideológica.  Aquí, en San Ramón de Alajuela, se da un proceso similar, pero, aquí las diferencias y divisiones parecieran profundizarse.  Digo, parecieran profundizarse porque en realidad solo es una apariencia.  La verdad es que aquí, aunque debería haber en estos momentos una discusión política e ideológica, que sería una verdadera fortaleza para el futuro (como sabiamente ha dicho la compañera Enid Cruz), en realidad lo que hay es el despliegue de vanidades y de apetitos electorales.  Aquí, cualquier intento de unidad tiene un límite y lastimosamente el límite no es la diferencia política e ideológica, el límite es la vanidad y el apetito electoral.  De esta manera, no es posible la unidad, si desde cada secta o grupúsculo se pretende erigir una supuesta vanguardia, dictada, no por la dinámica del movimiento, sino por el deseo de figurar y el ansia de puestos políticos.

Comparto el análisis que hace el compañero Barrantes sobre la convergencia de los diversos planteamientos alrededor de la unidad en la acción, pero, creo que nos hemos quedado en puro discurso, y a la hora de la práctica, cada quien jala para su saco.  Lástima que se desaprovecha esta coyuntura para un verdadero debate político e ideológico, pero, creo que todo se reduce aquí, a ataques velados a nivel personal, a conversaciones privadas, a chismorreo, a hablar mal de quien no comparte la voracidad electoral del otro, a disputas de liderazgos artificiales, en fin, a desplegar las peores características del costarricense, como el choteo.  Creo que el compañero Óscar Barrantes, coincide conmigo en cuanto que aquí no hay discusión política e ideológica, esto es solo una simple disputa de “viejas de patio” (con respeto para las viejas), por una parte, y una insaciable voracidad electorera por otra parte, y nada más.  Hay algunos personajes que se arrogan una autoridad que, sinceramente, no sé quien se las ha dado, ni quien se las respeta; para andar tildando a unos de traidores (a quienes discrepamos con sus prácticas antidemocráticas)  y a otros de héroes (si le sirven de felpudo o de trampolín), como si fueran los Señores de la Guerra de Occidente.  Flaco favor le hacen al movimiento social las actitudes de estos señores para quienes el fin del socialismo realmente existente parece no haber ocurrido, dominados por el exceso de formalismo y por el servilismo como forma de acción política.  Lástima el tiempo para “responder” a chismes, lástima la ausencia de un verdadero debate político e ideológico, no de seudo “trapos sucios” y de seudo historias heroicas.  Sigan en paz con sus acciones, no me interesa interponerme a sus designios, allá la historia y la gente los juzguen en el futuro, no yo.  Yo, por dicha, no tengo fantasías ególatras como las que dominan esos desasosegados espíritus de la discordia.

 

Jorge Castillo Arias
San Ramón, noviembre 2006.

 

 

 

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